jueves, 14 de septiembre de 2017

¡Gracias Cristiano por plantar cara a Hacienda ¡


Habrá quien no lo entienda, pero 40 millones de españoles tendremos que agradecerle a Cristiano Ronaldo que haya plantado cara a Hacienda, que no se arrugara ni agachara la cabeza pagando 14 millones de euros MÁS, para evitar una multa y/o la cárcel. Y lo haremos por que de resultar absuelto habrá salvaguardado la igualdad de los españoles ante la ley y el principio de que Hacienda no siempre, casi nunca, lleva razón.  Cristiano Ronaldo

Lo primero es señalar que si Hacienda siempre llevar razón no habría necesidad de juicio alguno. El contribuyente pagaría su multa, lo que deba y según el caso iría a la cárcel. Y es que si Hacienda siempre tiene razón ¿para que queremos a los jueces y tribunales?, los suprimimos y eso que nos ahorramos ¿a qué no?
A lo que todos estamos sometidos es a la Ley, de cuyo monopolio interpretativo no son titulares exclusivos los Inspectores de Hacienda, para eso están los tribunales, pues los Inspectores son personas y se pueden equivocar, lo hacen y mucho, como demuestran el número de actas y liquidaciones que a diario se anulan en vía administrativa y judicial.

Lo segundo es que como muy bien dijo, él paga a “precio de oro” a unos asesores a los que encarga un trabajo muy especializado pues como señalo, “él no había pasado de sexto de Primaria”. Si eso es así y el contrato que suscribió con estos señores era para que gestionaran su situación fiscal ante Hacienda ateniéndose a la ley y no hubo mandato de Cristiano Ronaldo de que se la saltaran ¿Por qué se va a condenar a Cristiano Ronaldo? ¿Por una diferencia en la interpretación de una ley?, apañados iríamos el resto de mortales.
Por ello también habremos de agradecerle que se hagan responsables de sus actos, para mal o para bien, a aquellos que le asesoraron “a precio de oro” pues sería vergonzoso que firmando Cristiano Ronaldo, que no ha ocultado ningún ingreso, sino que ha pagado impuestos según donde le han dicho que se han generado los ingresos en cada caso, los que han cobrado por ello, por un trabajo muy especializado y muy bien pagado, se fueran de rositas sus asesores si se han equivocado.

Pues en estas dos cosas se resume todo el caso Ronaldo, por un lado, decidir si Hacienda tiene siempre razón, lo que iría en perjuicio de todos los españoles que estaríamos sometidos a una “dictadura fiscal”. Un sistema arbitrario en la que pondríamos en manos de los Inspectores de Hacienda nuestro Patrimonio y Libertad sin más límite que la buena voluntad de estos, su profesionalidad y por supuesto que su nómina no se viera afectada por no llegar a la productividad, liquidaciones y sanciones, que sus jefes les exigen para pagarles a final de mes los pluses establecidos.

Y es que en todo caso hay que recordar que Cristiano Ronaldo ha pagado Impuestos en España ¡y en otros lugares del mundo! Pero la Hacienda de España no se ha dirigido a aquellos países donde Cristiano ha pagado por ingresos que Hacienda de España considera que son de nuestro país para reclamarles esas cantidades. Claro, como nos vamos a enfrentar a la Hacienda de otras naciones que también tiene funcionarios y tribunales, ¡total que Cristiano pague dos o más veces por los mismos ingresos que para eso tiene dinero de sobra!

Por ello, y porque es un hombre que tiene medios y ha preferido enfrentarse a Hacienda porque cree que tiene razón, habremos de agradecerle, si sale absuelto, que con su dinero haya defendido al españolito de a pie que no tiene estos recursos ni esos asesores para enfrentarse a la todopoderosa Hacienda.
 
Y del bien que hizo la absolución de la Infanta Cristina sobre el conjunto de las parejas, conyugues y demás compañeros mártires de potenciales o presuntos delincuentes ya hablaremos otro día, pero la verdad es que evitó el principio del 2x1 en el procedimiento Penal para todas esas parejas que no, ni necesariamente, tienen por qué saber ni compartir qué hace su compañero de fatigas en este largo viaje que es la vida.

lunes, 11 de septiembre de 2017

¡Vivan las cadenas! los separatistas abdican de su cualidad de ciudadanos


Más que la caída de Barcelona a manos de Felipe V en 1714 parece que el 11 de Septiembre en la celebración de la Diada los separatistas catalanes rememoraran la jornada más bochornosa de la historia de España.

Tan nefasto hecho aconteció en 1814 cuando, a la vuelta del destierro de Fernando VII “el rey felón”, una parte del pueblo español, abjurando de su condición de ciudadanos ganada con la Constitución de Cádiz  volvió a reclamar la de súbditos, cuando desenganchando los caballos de su carroza y sustituyéndolos, tiraron de ella.

Nace la similitud de ambos actos en que la asunción y exaltación que se pretende hacer en la Diada de la consulta ilegal del 1 de Octubre supone la derogación del concepto nación como plasmación de la soberanía popular frente al absolutismo de un gobierno o una asamblea autonómica que incumplen las normas que se autoimpusieron como límite a la tiranía, la existencia de un patrimonio nacional frente a la rapiña de los Pujol y el 3%, etc.

Al igual que un ataque a la nación española, los separatistas que hoy se manifiesten en la Diada pareciera que se encaminan satisfechos hacia la desaparición del liberalismo político, única doctrina política que tiene como eje la libertad y autonomía de ciudadano, las libertades civiles, económicas y se opone al absolutismo, al despotismo ilustrado, a los sistemas autoritarios, dictatoriales y totalitarios.

Y oponerse al liberalismo político es tanto como hacerlo al Estado de derecho, a la democracia participativa y división de poderes que con sus salvaguardas impide que cualquiera de ellos derive en autoritario y someta al ciudadano español a la condición de súbdito.

Pues bien pese a que resulte duro admitirlo hoy se puede afirmar que un número significativo, puede que no mayoritario, pero si numeroso, de españoles que viven en Cataluña están predispuestos, como lo hicieron sus antepasados en aquella funesta ocasión de 1814,  a adjurar de los derechos que les son propios por su condición de personas libres y entregarse en manos del “príncipe” que de manera arbitraria y sin más límite que su capricho, el cumplimiento de su voluntad, gobernará sobre sus vidas y haciendas sin ley alguna ante la que someterse pues no estar sujeto al imperio de una ley que sea conocida por todos, aplicable a todos en condiciones de igualdad y que encuentre en un cuerpo de jueces independientes su salvaguarda.

Y aunque sea doloroso reconocerlo no cabe negar esta posibilidad cuando habiendo sido testigos del autoritarismo, el despotismo y el desprecio en el cumplimiento de las leyes, de la falta de respeto a las minorías que han ejercido la presidenta de la asamblea autonómica catalana, el gobierno autonómico y los grupos políticos que lo sustentan, miles de catalanes se han echado a la calle a apoyar con su presencia tal desatino sin siquiera tener la decencia de echar de la cabecera de la manifestación al portavoz de los asesinos de ciudadanos como ellos que vieron truncadas sus vidas en atentados como el de Hipercor o asesinatos selectivos como el de Ernest Lluch.

 

martes, 5 de septiembre de 2017

Pedro Primero Sin Tierra


Sumido en su irrefrenable afán de poder y en su, hasta ahora, insatisfecha ambición de ocupar la Moncloa anda en estos días el pobre de Pedro Sánchez ocupado en cómo salir lo mejor parado del lio en el que él solo se ha metido con lo de la polinación, la nación de naciones, todas las naciones son España o la última ocurrencia de que” al menos y por ahora” dentro de España hay tres naciones.

Ciertamente el papelón en el que él solo se ha metido me produce a su vez indignación, risa y compasión.

Indignación porque no es de recibo que, por mor de una ocurrencia, la búsqueda de un titular o el pago mercenario del apoyo recibido del PSC en su carrera a la Secretaría general del PSOE, se ataque al conjunto de la nación española. Una nación con al menos 500 años de historia, que es previa a la Constitución, a Pedro Sánchez. Una nación cuya unidad, libertad y defensa han asumido cuantas constituciones haya habido en España de desde la Pepa, constituyéndose como unidad política en la que se reconocen quienes habitan el territorio de España y que se agrupan entorno a un común gobierno que defiende la libertad e igualdad de oportunidades de quienes la integran.

Risa porque siempre causa hilaridad ver a cualquiera con un poco de autoridad tratar de salir de un charco en el que innecesariamente se ha metido solo y donde demuestra que no solo es igual sino inferior a cualquiera de los españoles del común en su incapacidad de reconocer que ha metido la pata y rectificar.

Y compasión, si compasión, al contemplar al pobre hombre que en búsqueda de notoriedad es capaz como aquel que quemo el templo de Artemisa en Efeso, una de las siete maravillas del mundo, con la única pretensión de pasar a la posteridad y cuyo nombre no es por nadie recordado y de hacerlo lo sería con desprecio por la ignominia cometida.
 
Pues de igual modo puede ocurrir que en su afán por alcanzar la cima de su ambición se encuentre que no ejerce autoridad ni dominio alguno sobre nada pues para alcanzar tan alta meta haya entregado los despojos de una centenaria nación a quienes, como la soldadesca que se disputaba las escasas pertenecías de Jesús a los pies de la cruz, solo tienen el mezquino deseo el de repartirse los bienes y legados que tanto nos ha costado conseguir a todos los españoles, pasados y presentes, sin importarles un pimiento el bien común y el progreso de los individuos que componemos la nación.

Por ello y si tan funesto vaticinio llegara a alcanzarse, esperemos que no y que como Bismarck opinaba la nación española sea tan fuerte que ni los españoles seamos capaces de destruirla, Pedro Sánchez habría logrado auparse a la historia con el merecido sobrenombre de Pedro Primero Sin Tierra.