domingo, 12 de febrero de 2017

Los españoles entre la esquizofrenia y la inmadurez


Será con motivo de la última crisis, pero los españoles llevamos un tiempo bastantes desquiciados, alejados de la realidad y exigiendo en público lo que en privado negamos, mostrando dos caras a modo del Doctor Jenkill y Mr. Hyde.

Viene esto al caso, pero no es el único ejemplo, del último dato publicado por la Dirección General de Ordenación del Juego sobre el gasto de los españoles en apuestas online. En 2016 los españoles nos hemos gastado la friolera de 10.000 millones de euros en apuestas por internet, y con solo esa cantidad eliminaríamos el 66% del déficit de la Seguridad Social por pago de las pensiones.

¿Lo saben esto los españoles? ¿se lo ha dicho alguien a los 25 millones de españoles entre 18 y 67 años?

Porque en casa, bares y oficinas llevamos mucho tiempo quejándonos, entre  indignados e impotentes, de que cada vez más se  aumenta la edad de jubilación, se rebaja la cuantía  nuestras futuras pensiones, o simplemente nos planteamos si llegado nuestro momento habrá pensiones para nosotros.

Y a lo mejor la solución es decirles a esos mismos españoles que se indignan y protestan que se trataría de ahorrar poco más de esos 500 euros que gastan al año apuestas por internet  para garantizar su pensión.

Pero es que esos mismos españoles que gastan 500 euros al año por cabeza en apuestas online son los que se indignan, ponen en la picota a Gobiernos y eléctricas por la subida puntual de la luz en Diciembre y Enero- la electricidad y el gas suponen el 4,5% de su gasto anual- mientras gastan al año un 9,1%-el doble- en bares y restaurantes.

Ejemplos como los anteriores nos deben llevar a reflexionar si los españoles estamos abonados al doble lenguaje de “vicios privados y públicas virtudes” o somos un pueblo inmaduro, incapaz de   aceptar la realidad y de actuar de forma coherente con nuestras creencias, opiniones o intereses sin esperar que nadie nos saque las castañas del fuego.

En cualesquiera de los dos casos se pone de manifiesto una seria anomalía social, la carencia de una buena educación crítica y de un ejercicio responsable de ciudadanía que solo puede, y debe, corregirse reclamando a los nuestros gobernantes de turno que nos pongan ante el espejo de la realidad, de la responsabilidad ante nuestras decisiones y de que no nos sigan tratando como menores de edad. Y otro día hablaremos de Arturo Mas.

 
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