martes, 17 de febrero de 2015

Los griegos Varoufakis y Tsipras no han entendido la teoría de los juegos. En esta negociación tenemos que ganar todos.


El gran avance de la teoría de juegos como técnica de negociación es que por ella 2+2 bien pueden ser 5 ó 6. Y es que mientras tradicionalmente se entendía que en una negociación lo que uno obtenía siempre era a costa de lo que el otro perdía, la Teoría de los juegos demuestra que en una negociación colaborativa el resultado para ambas partes puede ser mayor, o más beneficioso, que el punto de partida para ambos.

Y esto es algo que parecen haber olvidado el Ministro de Finanzas y el Primer Ministro griego.

Su postura es del todo o nada, o mejor “todo para mí nada para ti”.

Y claro así no se puede ni empezar. Sobre todo cuando uno tiene una deuda pública del 175% de sus PIB y no tiene la bomba atómica. Y es que la salida del Euro está lejos de ser la bomba que pudo ser.

No se puede pretender

1.- Perdónenme el total o gran parte de mi deuda

2.- Alarguemos los plazos de pago hasta el infinito de la parte que no me perdonen

3.- Aumentar mi gasto social, la plantilla de funcionarios y el tamaño de mi sector público y

4.- Yo por mi parte no acometeré ninguna de las reformas que evitarían llegar de nuevo a ese gigantesco déficit que Ustedes me acaban de perdonar.

Y es que por mucho que el humo de la “quita” no nos deje ver el fuego  es en los puntos 3 y 4 donde reside el problema.

La Unión europea estaría dispuesta, de eso ha dado señales, a “reestructurar” la deuda griega en forma de rebajas en la cantidad o alargamientos de los plazos pero no puede entregar esto a cambio de nada, y menos que nada sin resolver los problemas estructurales griegos que le han llevado a esta situación

a.- Un sistema fiscal ineficiente con escasa capacidad de recaudación para el volumen económico de Grecia

b.- Un sector público sobredimensionado para el nivel de población y riqueza griega y

c.- Un gasto en subsidios y prestaciones sin igual en Europa

Todo ello sostenido por los continuos préstamos de sus socios europeos.

Y es que no es posible gastar de forma indefinida por encima de lo que se ingresa. Las familias y las empresas lo tienen asumido, parece que Varoufakis y Tsipras no.

Y si de verdad Obama, Putin o los chinos  quieren  ayudar al gobierno griego lo tienen muy fácil, menos palabrería y compren al resto de europeos lo que nos deben los griegos, y eso sí luego negocien con ellos. ¿A qué va a ser que no?
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