miércoles, 31 de diciembre de 2014

Grecia 2015 o como escarmentar en cabeza ajena


Los griegos me caen bien, también portugueses, irlandeses e incluso los italianos. Eso de pasarlas canutas te hace solidarizarte y empatizar con tus iguales. El matiz con los italiano es porque eso de estar en el G7, etc. les hace mirarnos un poquito por encima del hombro aunque el que su prima de riesgo se mantengan siempre un poco peor que la nuestra les ha hecho bajar los humos un poquito.

No por eso me caen mal los alemanes y Merkel en particular, más bien siento una sana envidia por una clase política sensata y unos ciudadanos con buenos hábitos financieros y democráticos.

Pero hoy la cosa va de Grecia y España. Las próximas elecciones griegas del 25 de Enero suponen toda una oportunidad para España e incluso para Europa.

Van a ser la piedra de toque de si la demagogia, si el decirle a la gente lo que quiere oír, que se puede alcanzar el cielo sin esfuerzo, tiene éxito o de repente decidimos que bueno, estuvo bien eso de protestar contra los de siempre, una barricada o una gamberrada a los 35 o 40 pero que llegado el momento de las decisiones importantes hay que pensar con la cabeza y no con las emociones.

Sera el momento de comprobar si somos un pueblo adulto o un conjunto de niños malcriados.

Por eso si los griegos deciden dar un respaldo a la derecha de nueva Democracia, que se ha comido el marrón que crearon otros  y disfrutaron todos pensando que eso de que te pagaran siempre por no hacer nada iba a durar toda la vida, resultara que de pronto adquirirán la mayoría de edad que muchos le niegan. Y eso será bueno para todos, para los primeros para los griegos.

Pero si por el contrario se entregan en los cantos de sirena, el tremendo cuento de los extremistas de Syrza, eso de “gastemos que siempre habrá unos alemanes que nos paguen las copas” será malo para Grecia pero no tan malo para España.

¿Y por qué? Sencillo, aquí tenemos nuestro particular Peter Pan que se niega a crecer y que igual que este arrastró  a Wendy y los chicos al “País de Nunca Jamás”  ha arrastrado a miles de españoles sumidos en la desesperanza y ansiosos de oírle  a alguien eso de que “esto tiene arreglo y no lo vais a pagar vosotros”.

Y solo pensar que el “iluminado” griego de Syrza tendrá que enfrentarse con una prima de riesgo en 920, mientras la española está en 112, enfrentarse a caídas en la bolsa de Atenas, salida de capitales nacionales y extranjeros y a que nadie le quiera prestar el dinero, no por maldad sino porque no se fían de que se lo devuelva, que necesita Grecia para pagar sueldos, pensiones y servicios públicos va a ser un espectáculo lamentable para los griegos pero educativo para los españoles que de nuevo podrán comprobar que las utopías marxistas provocan el infierno en la tierra para aquellos que las soportan.

Y eso con un año por delante para ver sus efectos antes de que tengan lugar las elecciones en España. Tiempo para recapacitar y pensar que la atolondrada juventud ya paso, que gobernar es cosa muy seria para entregarles un país a políticos de salón que no han administrado ni su comunidad de vecinos.

Y alguno me dirá, ¿y si al final los de Syrza lo hacen bien, sanean las cuentas públicas, atajan la corrupción, el despilfarro y crean empleo? Pues igualmente bueno para España, yo me habré equivocado pero eso pasa todos los días y si es así no tendré remilgos en admitirlo, pero desgraciadamente  va a ser que no y España y los españoles tendrán tiempo de reconsiderar las cosas. Por eso 2015 tiene pinta de  ser un buen año, pase lo que pase.
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