martes, 8 de julio de 2014

Un artículo que no puedes dejar de leer. Como unos profesionales se aseguran sus ingresos limitando la competencia y a costa del usuario que está obligado a contratarlos. Razones de más para la liberalización de servicios y el aumento de la competencia.


Estimado lector, puede que las pasadas elecciones europeas y lo que las rodeo no te dejaran tiempo para leer un muy bien argumentado y razonado artículo de Lorenzo B. de Quirós en el suplemento “Mercados” de El Mundo el pasado 25 de Mayo y que podrás leer integro en  http://www.elmundo.es/economia/2014/05/24/537fbdeb22601de60f8b4574.html

Centraba su alegato en “terminar con el anacronismo que supone la institución de la procura. La mejor opción sería hacer desaparecer la figura del procurador, concentrando en los abogados las funciones de asistencia y de representación ante los tribunales como se ha hecho en Francia y en Italia”

Y si bien hacia una disertación exhaustiva hay que entenderlo no meramente como un ataque aislado a los procuradores y a la función que cumplen  sino que hay que extrapolarlo a todas aquellas profesiones a las que hemos de recurrir en algún momento o circunstancia de nuestra vida donde el acceso está limitado y los precios fijados por ley.

Sirva como aperitivo para abrir boca su último y no menos sabroso párrafo El Colegio de Procuradores de España es una muestra paradigmática de las élites extractivas conceptualizadas por Acemoglu y Robinson en su monumental libro, Why Nations Fail. Atrincherados tras una ley que les protege de la competencia y mantiene viva una actividad profesional cuya razón de ser ha desaparecido, disponen de los recursos necesarios para preservar sus privilegios. Su comportamiento es el descrito por los teóricos de la Elección Pública, esto es, los costes de su statu quo se distribuyen entre muchos, los usuarios obligados a consumir sus servicios, mientras sus beneficios se concentran en pocos, los procuradores. En este contexto, sus incentivos a movilizarse para salvaguardar sus prebendas son muy altos. Ante la ofensiva de un grupo de interés y ante la pasividad de sus víctimas, la tentación de cualquier gobierno es no meterse en líos o a cambiar algo para que todo siga igual.”

Esperemos que el gobierno enmiende total o en parte estas situaciones en la futura ley de Servicios. Que Ustedes y yo lo veamos.

 

 
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