jueves, 10 de julio de 2014

¿Quién teme a la elección directa de cargos públicos? Las coaliciones de perdedores.


Resulta sorprendente el revuelo que ha suscitado la propuesta de Rajoy para la reforma de la ley electoral con vistas  a la elección de Alcalde, o no, como diría el gallego.

Quienes más protestan airadamente son los que tienen más que perder. IU, PSOE y los partidos minoritarios que han hecho de la elección de Alcalde en los municipios un reparto de poder, todo antes de que gobernara el PP.

En Andalucía tenemos ejemplos cercanos como el del PA que servía igual para un roto que para un zurcido sin importarle a quien apoyaba con tal de ocupar siempre la Delegación de Urbanismo. En Sevilla se beneficio de ello tanto el PP de Soledad Becerril como el PSOE de Sánchez Monteseirin.

Resulta lógico que proteste la Presidenta de la Junta de Andalucía pues lo es sin haber ganado las elecciones. Pero es que tampoco las gano quien le cedió el sillón, Griñan, que perdió ante Javier Arenas las últimas elecciones autonómicas andaluzas.

Es lógico que proteste IU pues sin ese y otros muchos pactos de perdedores no hubiera, por ejemplo, gobernado 8 años con el PSOE en Sevilla o no detentaría la Vicepresidencia, Consejerías y otras canonjías en Andalucía.

Pero no es lógico que lo haga el PSOE a nivel nacional cuando llevaba esta propuesta en su último programa electoral.

No es lógico que quienes lo critican lo hagan por no ser democrático, ¿no es una democracia Francia donde lleva años funcionando con éxito?

No es lógico tampoco que se critique por presuponer que ello le iba a permitir al PP mantener un buen número de Alcaldías, ¿es buena una cosa o no según los efectos que en un momento determinado tenga? ¿No será que algunos le tienen miedo al principio de un hombre un voto y prefieren los arreglos de despacho?

Se podrá discutir si a una o dos vueltas.

Yo soy de los que piensan que mejor a dos vueltas pues debe dejarse al ciudadano decidir  a la vista de los resultados y de las alianzas o apoyos posteriores que sean públicos.

Quien tema como algunos la formación de un “Frente Popular” revela tener muy poca seguridad en sí mismo o muy poca fe en la capacidad de discernir y elegir del ciudadano.

 

 
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